AFRONTANDO LA SOLEDAD

septiembre 06, 2017

El ser humano ha nacido para amar y ser amado, y como tal busca el contacto con los otros. Sin embargo, también debemos mirar en nuestro interior para buscar y fabricar nuestras imágenes, referencias, puntos de vista…

Con esto nos encontramos ante una dicotomía:

Primero, cuando somos pequeños, nuestras neuronas espejo se activan al observar las conductas de los demás. Esto hace que hagamos propias nuestras sensaciones, acciones y emociones.

Segundo, cuando pasamos nuestros primeros momentos de vida, llega el momento de la creatividad. Y ¿cómo creamos? Poniendo en equilibrio los dos sistemas mentales de decisión: por un lado, el emocional que es automático y está directamente relacionado con la actuación y, por otro, el reflexivo o racional que es un proceso más lento y que se nutre de LA SOLEDAD. Este está más relacionado con un proceso de guía.

Por lo tanto, vemos que la soledad puede tener beneficios: mayor creatividad, mayor capacidad para innovar y tener nuevos proyectos, ayuda a estar en contacto con nosotros mismos y ayuda en la maduración emocional y personal. Isaac Newton puede servirnos de ejemplo de esto, pues tras estar SOLO bajo un manzano y gracias a la caída de una de las manzanas, descubrió la Ley de la Gravedad.

No obstante, a pesar de estos beneficios solemos temer a esta palabra, LA SOLEDAD y por ello generamos la necesidad de estar continuamente en contacto con los demás. En verdad, este concepto adquiere una carga negativa cuando lo atribuimos a vivir sin una relación personal, sin una relación con otros, ni con Dios ni con nosotros mismos. Esto se agrava cuando la soledad es impuesta (por una ruptura, un fallecimiento, un traslado de alguien cercano…).

Pues bien, os contaré algo: “nacemos y morimos solos”, y cada uno de los pasos que demos en la vida también lo haremos en soledad puesto que son nuestros pies, nuestras decisiones, nuestros brazos…los que hacen que avancemos y recorramos el camino vital. El resto de personas pueden ser acompañantes o guías y pueden ayudarte en un momento dado, pero cuando haces un examen lo haces tú, cuando das a luz lo haces tú, cuando vas a una entrevista de trabajo vas tú… y así una lista interminable de cosas que haces tú como ser único.
Por lo tanto, no tengas miedo a la soledad, pues esta te acompañará siempre, búscala y conócete a ti mismo, reflexiona, se creativo, descúbrete que buscarla no te hará ser una persona solitaria sino una persona afortunada por estar en sintonía contigo misma y con todo lo que existe a tu alrededor. ¡No pierdas la oportunidad de conocerte! Porque tú eres tu mejor compañero, no te abandones.


Y ahora, os dejo una reflexión más: ¿podemos estar en un concierto rodeados de muchísima gente y sentirnos solos, y estar solos y sentirnos completamente acompañados?



"Que el temor a fallar no te impida jugar"

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