¿AMOR O ENAMORAMIENTO?

febrero 11, 2017



¿Cuántas veces hemos creído sentir amor por nuestra pareja y cuántas de esas veces no era amor sino enamoramiento? Yo voy a intentar esclareceros la diferencia entre ambos para que podáis descubrir en qué momento de la relación os encontráis y a partir de ahí sepáis qué aspectos favorecerán la continuidad de esa relación o por el contrario, su ruptura.

En primer lugar es necesario conocer qué significa Amar: "desear y procurar lo mejor al otro, experimentando esa felicidad como propia". Según esto, encontramos diferentes tipos de relaciones, puesto que por los roles sociales nos encontramos con diferentes matices de amor, lo que lleva a confundirlo, en muchas ocasiones, con el enamoramiento. Pero vamos a ver en qué consiste cada término:

Amor
Enamoramiento
Sentimiento que puede experimentarse con cualquier vínculo afectivo 
(amigo, familiar, pareja, mascota)
Se trata de una "pasión", que solo aparece en las relaciones de pareja.
Se experimenta como algo propio y voluntario ("yo quiero a..."). 
Tiene carácter más involuntario puesto que una persona puede 
estar enamorado de otro muy a su pesar y no conseguir dominar
 
esa pasión.
Procede del YO interno, maduro y consciente.
Procede del ELLO, pulsional exterior y fuera del control del YO 
("no me lo quito de la cabeza")
Va creciendo lentamente y se caracteriza por su estabilidad. No 
tiene una aparición brusca, sino que se va gestando por la
 
acumulación de experiencias positivas y satisfactorias vividas
conjuntamente. No desaparece repentinamente, sino que necesita
el paso del tiempo y la superación del dolor que conlleva.
Puedes dejar de estar enamorado de un día para otro. Me apasiono 
y me enfrío repentinamente ("del enamoramiento al odio hay un paso")
Es un sentimiento más estable y permanente fundamentado en
bases afectivas sólidas y profundas.
Es subjetivo, superficial y voluble. Tiene mucha intensidad vivencial
y se nutre por la viva atracción de componentes físicos y sexuales.
El amor nos lleva más a dar que a poseer, más a dar felicidad 
que a coartar su libertad.
El enamoramiento tiene un carácter posesivo y celopático de manera
que resultan injustificados y desproporcionados. Llega a tener
apariencia de egoísmo puesto que hay un anhelo de estar con el otro
olvidando las responsabilidades y obligaciones que pueda tener el
la otra persona. Cuando es muy intenso, puede ser OBSESIVO
deseando únicamente estar con el otro.
No es un sentimiento a ciegas.
Al ser pulsional, es ciego. Hay un mecanismo psicológico que
 subyace, y ese es la IDEALIZACIÓN. De esta manera, los datos
objetivos se distorsionan y amplifican hasta convertir al otro en un
 
ser alejado de la realidad, se convierte en "una ilusión". ¿Cuándo lo
comprobamos? cuando el enamorado descubre que el otro no es
 
como creía y le culpa de haberle engañado.
Por ejemplo: podemos llegar a ver encantador el olor de pies de la
 
pareja pero cuando disminuye la fase de enamoramiento lo vemos
como un defecto cayéndose así la idealización que habíamos
 
establecido.


Estas diferencias, nos llevan a la conclusión de que la fase de enamoramiento sin llegar al amor tiene "las patas muy cortas", es decir, no se llegaría a una consistencia y la relación fracasaría. Por el contrario, el amor con o sin enamoramiento previo puede sostener una relación satisfactoriamente durante mucho tiempo, no olvidemos que es un sentimiento que no sólo tenemos hacia una pareja sino también hacia un padre/madre, amigo/amiga o una mascota. ¿Esto quiere decir que una vez pasamos de la fase de enamoramiento al amor ya no vamos a experimentar esa pasión? absolutamente que NO. La pasión de la fase previa se adormece por el trato continuo y cotidiano con la pareja despertándose de manera repentina a lo largo de la relación (por ejemplo ante una relación sexual) y sobretodo, reaparece cuando se intuye el alejamiento o la desaparición del otro.


En definitiva, cuando queremos a alguien de verdad y queremos que esa relación perdure, debemos cuidarla buscando la felicidad mutua, puesto que por definición el deseo de la felicidad del otro nos dará nuestra propia felicidad.



"Que el temor a fallar no te impida jugar"

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